Un delito no es un accidente

Por: Julio Cesar Aquino*

Estaba releyendo hoy, un artículo aparecido en el semanario PRONTO de fecha 14 de septiembre de 2011 y cuya copia agrego, con el título “UN DELITO NO ES UN ACCIDENTE”. En su contenido expresa que en los últimos años y con la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), se logró revertir la tendencia creciente de víctimas fatales en accidentes de tránsito.

Cosa curiosa, desde que apareció dicha nota, la tendencia recuperó su crecida anterior: el choque del tren y micro en Flores, el accidente en las vías y Ruta 3 de San Luis, el de la Ruta 7 en Chascomús, en estos hechos se registraron mas de 25 fallecimientos, niños, adultos, no importa ya su edad, fueron víctimas de estos hechos llamados “accidentes”, pero ellos se pudieron evitar.

Me refiero a que en los mismos participaron transportes de pasajeros y que los conductores de los vehículos menores (micros o utilitarios) son personas que se hallan preparadas para ese trabajo, tienen sus correspondientes licencias, saben que transportan personas y sin embargo, por ganar un poco mas de tiempo, Dios sabe para qué, convirtieron el mundo de una gran cantidad de familias argentinas al sumirlas en el dolor de perder sus familiares.

Estos “incidentes” pudieron evitarse, unas 25 vidas, estos dejaron de ser accidentes porque justamente “pudieron evitarse” y es allí donde el Estado debe atacar, sea a las Provincias, Municipalidades y/o Comunas que se encargan de expedir las licencias de conducir; ya que quienes conducen vehículos transportando personas, cargas o bienes, deben ser examinados año a año para ver si se hallan en condiciones de continuar trabajando en ese oficio, y no solo ellos, también quienes conducen vehículos oficiales, tanto del gobierno como de fuerzas policiales o servicios de sanidad, ya que han aumentado los choques con esta clase de rodados.

Los errores humanos son grandes, pero mas grandes son los de los encargados de hacer cumplir las ordenanzas, decretos, leyes y todo lo que concierne a reglas de convivencia, aquí se engloba a todos, desde el personal municipal o comunal, policía, poder judicial, fuerzas de seguridad, gobernantes, legisladores. Nadie cumple con su deber, nadie “mete en cana a nadie” como se dice en la calle,  el personal de Tránsito castiga a un conductor, mientras a su lado pasan otros diez en la misma situación que el multado; la Policía controla a los motociclistas y ellos mismos van a los operativos sin casco; los jueces que no quieren expedientes por personas que no cumplen las exigencias de las normas (que se enmarca en una infracción a la Ley 10703 Código de Faltas de la provincias), y cando dictan sentencia lo hacen mamados; tenemos como ejemplo el juez de Córdoba, que eximió de pagar multa a un conductor por no llevar casco, ya que él “es dueño de su vida”; los Legisladores que no modifican leyes que, cuando se tienen que aplicar, dicen que son de la dictadura, aunque hace casi 30 años que recuperamos la democracia y ellos, sí ellos, no la han modificado y los gobernantes, que no exigen a sus legisladores que modifiquen dichas normas.

Volviendo a lo del Juez de Córdoba, que craso error, quien sale a la calle con un vehículo sin cumplir las exigencias de las normas, nos pone en peligro a todos, a él y a nosotros, a nuestros familiares, amigos, vecinos, etc. Si algo le ocurre, por ejemplo un “accidente”, se ponen en marcha varios organismos que se ven afectados por dicho hecho: policía, servicios de ambulancias, inspectores municipales para cortar el tránsito, hospitales o sanatorios, sistema judicial, etc, en casos graves servicios de rehabilitación y como última medida servios fúnebres y de cementerios. La mayoría de los servicios pudieron no ser “activados” tan solo por obligar a una persona a usar casco, y todo ello originó erogaciones en personal, combustible, vehículos, implementos, etc, que cuestan al estado y que quienes lo mantenemos somos los contribuyentes.

En fin, todos hablan, todos opinan, nadie hace nada, los choques siguen y aunque haya agencia de seguridad vial a nivel nacional, provincial o municipal, si no se ejercen estrictos controles, nuestros muertos seguirán aumentando.

Que la ciudadanía tome conciencia del rol que le cabe en esta clase de hechos, que denuncie si el chofer va medio dormido, si ha bebido, si marcha a velocidades peligrosas, etc, que no espere a que pase el hecho y luego diga que había notado tal circunstancia, hablar luego ya no tiene sentido, hay que hacerlo antes, hablar con el chofer o llamar a los servicios de urgencia desde cualquier teléfono para que detenga la unidad y revise al chofer si es necesario, hay que cortar por lo sano. Hay que actuar antes, luego solo nos queda lamentarnos y llorar.

* Secretario A.Per.V.Re.Q.

Prensa A.Per.V.Re.Q.