La ola polar salvó ventas de calefactores pero dejó a 300 industrias sin gas

La ola polar se hizo sentir en todo el país y trajo consecuencias para la economía. Por un lado, aumentaron las ventas de calefactores que venían sumamente bajas. Por el otro, unas 300 industrias se quedaron sin gas por el gran consumo en medio de la crisis energética.

Más ventas

El frío que afecta a todo el país alegra a unos pocos: a los comercios de electrodomésticos, que vieron así “explotar” sus ventas de calefactores a gas y eléctricos en los últimos cuatro días. Así, el frío también sirvió para alentar las ventas en general del sector, que venían “tibias” en lo que va del año. En mayo, las elevadas temperaturas para la época impidieron un buen nivel de ventas. Pero, según las cadenas de electrodomésticos consultadas, como Frávega o Grupo Márquez, con el inicio de frío las ventas se dispararon en los últimos días y, así, comenzaron a compensar la menor demanda de mayo.

Para toda la temporada, las cadenas prevén vender de 10% a 20% más de calefactores en general, tanto de estufas a gas como de productos eléctricos, como caloventores, estufas de cuarzo o halógenas. “Mayo no fue tan bueno para estos productos porque en general hubo altas temperaturas, es una categoría muy sensible al clima. En estos días explotó la venta y ya se están recuperando las bajas ventas del mes pasado”, explicó Alejandro Taszma, gerente Comercial de Frávega. Adrián Calcia, gerente Comercial de Grupo Márquez, coincidió: “El frío demoró en llegar y la venta de estufas también, en realidad esperábamos que pase esto en mayo; pero así como pasa en el verano con los primeros días de calor intenso, llegó con todo el frío y la gente entre el fin de semana y hoy (por ayer), salió corriendo a comprar equipos de calefacción”.

En general, las ventas son parejas en todos los modelos de productos, no hay alguno que se destaque sobre el resto, si bien, según Calcia, se disparó más la salida de los eléctricos, que no requieren instalación. A diferencia del año pasado, este invierno la oferta de modelos y productos es amplia. El año pasado, la limitación a la importación de estos productos había llevado a una escasez de calefactores eléctricos, no así de estufas a gas, ya que estas últimas son fabricadas localmente desde hace años, con marcas como Longvie, Eskabe, Emegé y Orbis, además de las propias de las cadenas.

Así, muchos comercios se habían quedado con poco stock o escasa variedad de oferta en caloventores, estufas a cuarzo y halógenas, entre otras, que eran importadas de Asia. Pero, para este año, los fabricantes locales -con marcas como Liliana, Axel o Atma, entre otras- comenzaron a producir más artículos y, así, lograron sustituir las importaciones por productos nacionales, con varios modelos en oferta. Hoy, la mayoría de los calefactores eléctricos que se venden son argentinos, si bien aún se importan algunos de China.

En cuanto a precios, este año los calefactores llegan al público con una leve suba, que varía según el producto, del 3% al 6%, aprobados por la Secretaría de Comercio del Interior. En algunos casos puntuales, los precios son iguales al año pasado y, en otros, algo mayores al 6%. Hoy, se consiguen estufas a gas a partir de los $ 550, en el caso de los modelos sin salida y de 3000 calorías, y desde $ 699 las de tiro balanceado de 2400 y 2500 calorías. En tanto, entre los eléctricos, las estufas de cuarzo se consiguen, al igual que en 2011, a partir de $ 89; las halógenas, desde $ 150, y los caloventores parten en $ 140.

Industrias sin gas

Unas 300 plantas industriales de todo el país volvieron ayer a sufrir cortes totales de gas como consecuencia de la falta de inyección del fluido desde los yacimientos. Así lo admitieron en las distribuidoras de gas, después de una reunión del comité de emergencia que integran representantes del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) y las empresas del sector.

La restricción fue de unos 40 millones de metros cúbicos diarios (casi un tercio de la demanda), si se incluye a las usinas eléctricas, y se extenderá por lo menos hasta pasado mañana, cuando, según los pronósticos que tienen las distribuidoras, empezaría a subir la temperatura. Anoche, las empresas funcionaban sólo con lo que se conoce como “mínimo técnico”, volumen necesario para no arruinar las calderas.

El universo de afectadas abarcó a las plantas que consumen desde 5000 metros cúbicos diarios, incluidas aquellas que tienen contratos firmes, una modalidad ya al borde de la extinción como consecuencia de la escasez estructural y que consistía en pagar una reserva de capacidad a cambio de no quedar expuesto al racionamiento. Se excluyó en cambio, una vez más, a las estaciones de servicio de GNC.

Ante este escenario, para producir, las empresas volvieron a tener que reemplazar gas por combustibles alternativos como gasoil o fueloil, una práctica ya incorporada a sus hábitos, que, de todos modos, provoca incremento en sus costos porque los líquidos son más caros. Las zonas más afectadas fueron el área metropolitana, Córdoba y Santa Fe. Dada la recurrencia de las interrupciones a que han sido sometidas en los últimos años las empresas, las quejas corporativas se oyen cada vez menos. La Nación consultó, por caso, en cámaras y asociaciones de la provincia de Buenos Aires, donde aún decían no tener reclamos o comentarios al respecto. Todas las fuentes consultadas, incluso el gobierno de Daniel Scioli, afirmaron saber que, de perdurar el frío, probablemente haya cortes.

En Santa Fe, el 85% de las grandes compañías con contratos interrumpibles quedó involucrada. En el ámbito de distribución de la firma Litoral Gas (Santa Fe y norte de Buenos Aires) están radicadas 62 grandes empresas, de las cuales 42 consumen el 75% de toda el área. “Es normal que esto ocurra para esta época del año. Hay restricciones en el abastecimiento de industrias que tienen contratos interrumpibles. También para las industrias con contratos firmes. Eso lo dispuso hoy [por ayer] el Enargas, debido al elevado consumo residencial”, sostuvo José María González, director de Relaciones Institucionales de Litoral Gas.

El directivo agregó que “a escala residencial no hay ninguna restricción de servicios. El sistema está funcionando en forma normal a expensas del alto consumo domiciliario. Diariamente sabemos el volumen que entregamos. Hoy está en alrededor de ocho millones cúbicos cuando, con temperaturas normales, puede estar en dos millones. El consumo residencial puede tener un pico de cinco veces el normal”.

En Córdoba el alcance fue similar. Fuentes empresariales revelaron que se había aplicado una reducción del 25% en la provisión a algunas compañías que tienen contratos interrumpibles, como la cementera Holcin (ex Minetti), con sede en Yocsina, en el gran Córdoba, o la Petroquímica Río Tercero, de la ciudad de ese nombre. Desde la Unión Industrial de Córdoba se indicó que el problema con el gas era incipiente y que no existía aún una interrupción general para todo el sector fabril. De todos modos, se advirtió que, en caso de agudizarse el frío, seguramente sobrevendrán cortes para todo el espectro industrial.

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