Por que se festeja hoy el día de la bandera Argentina

Hoy celebramos el Día de la Bandera Nacional, aunque en verdad no se trate del aniversario de su creación (fue un 27 de febrero) sino como homenaje a su creador, el General Manuel Belgrano, en conmemoración del día de su fallecimiento. Belgrano fue uno de los jóvenes más brillantes de su época (1770-1820) y uno de los hombres más íntegros y trabajadores que dio nuestra Nación. Estudioso, culto y polifacético hombre público, murió a los 50 años en absoluta pobreza, coronando así una vida ejemplar de servicio a la Patria. Nombre completo Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano. Su época Nació el 3 de junio de 1770 y murió el 20 de junio de 1820. Una característica Tenía una profunda vocación religiosa, demostrada en varios momentos de su vida: Pidió ser sepultado con los hábitos de la orden de los dominicos. Cuando su ejército llegaba a un pueblo llevaba a sus soldados a oír Misa. Al ser derrotado en Ayohuma hizo un alto en el camino con la tropa para rezar el Rosario, sin importarle la proximidad del enemigo del que se oía el galope de sus caballos. Hizo erigir una cruz sobre la fosa común de los patriotas y realistas muertos en la batalla de Salta, porque para él se trataba de una lucha entre hermanos americanos. Como la batalla de Tucumán fue el 24 de septiembre, día de Nuestra Señora de las Mercedes, le dedicó el triunfo y la nombró “generala” de su ejército. Un pensamiento Para Belgrano, un maestro debe inspirar en sus alumnos “amor a la virtud y a las ciencias, horror al vicio, inclinación al trabajo, desapego al interés, desprecio de todo lo que diga profusión y lujo en el comer, vestir y demás necesidades de la vida, y un espíritu nacional.” Una frase “Estos miserables ranchos donde ve uno la multitud de criaturas que llegan a la edad de la pubertad sin haber ejercido otra cosa que la ociosidad, deben ser atendidos hasta el último punto.”

CRONOLOGÍA BELGRANO PASO A PASO:

1770 Nace el 3 de junio, en la ciudad de Buenos Aires. Sus padres fueron Domingo Francisco Belgrano Peri, italiano, y María Josefa González Castro, porteña. Su casa natal estaba ubicada a pocos metros del Convento de Santo Domingo, justamente sobre la actual Avenida Belgrano de la Capital Federal.

1786 El 16 de junio los padres lo envían junto con su hermano Francisco a España para seguir estudios universitarios. Alli cursa leyes en dos universidades: primero en Salamanca y después en Valladolid. Mientras tanto, aprende varios idiomas y lee muchos libros de política, filosofía y economía.

1789 Se recibe de abogado el 31 de enero en la Cancillería de Valladolid, ¡a los 18 años!

1793 El rey Carlos IV lo designa Secretario del Consulado de Buenos Aires, encargado de controlar el comercio entre España y el Virreinato del Río de la Plata.

1801 Empieza a colaborar con “El Telégrafo Mercantil”, que era una gacetilla de noticias (lo que hoy sería un diario). 1806 El 26 de junio, durante las Invasiones Inglesas, participa en la defensa de Buenos Aires como capitán de las milicias urbanas.

1807 Participa también en la defensa de Buenos Aires durante la segunda invasión inglesa. 1808 Mantiene correspondencia con la princesa Carlota Joaquina, esposa del regente de Portugal e hija del destronado rey de España. La idea de Belgrano es que Carlota reine en el Río de la Plata, como una manera de lograr su autonomía.

1809 Martín de Álzaga intenta sacar del gobierno a Santiago de Liniers. Junto con un grupo de porteños, Belgrano defiende al Virrey frente a la intentona de Martín de Alzaga para destituirlo.

1810 Es designado vocal de la Primera Junta de Gobierno. Edita el Correo de Comercio, del cual es Director, y se hace cargo como General en Jefe de las fuerzas destinadas al Paraguay y a la Banda oriental, provincias que finalmente no reconocieron a las nuevas autoridades de mayo. En noviembre funda los pueblos de Curuzú-Cuatiá y Mandisoví, y al mes siguiente vence en Campichuelo.

1811 Es derrotado en las batallas de Paraguarí y Tacuarí. El gobierno lo separa de su cargo y le inicia un proceso por su actuación al mando del ejército del Norte. Cuatro meses después se cierra el proceso y Belgrano es repuesto en su cargo con todos los honores.

1812 El 27 de febrero enarbola por primera vez la bandera nacional en las barrancas del río Paraná. A la semana, el Triunvirato que gobernaba desaprueba su creación. El 24 de septiembre vence a los españoles en la batalla de Tucumán y alivia la situación en la frontera del norte.

1813 El 20 de febrero obtiene una importante victoria en la batalla de Salta. La Asamblea le ofrece $ 40.000 que Belgrano destina para la fundación de cuatro escuelas (aunque parezca increíble recién en 1998 comenzó a construirse la última de las escuelas). Es derrotado por los españoles en Vilcapugio y Ayohuma.

1814 Entrega al General San Martín el mando del Ejército del Norte. Parte en misión diplomática hacia Londres acompañado por Bernardino Rivadavia.

1816 Concurre a Tucumán, donde se comenzó a celebrar el Congreso, para proponer a los diputados la forma de gobierno monárquica, con un descendiente de los incas en el trono. La idea es bien recibida, pero nunca se llega a votar. El Congreso de Tucumán otorga a la bandera el carácter de distintivo nacional. Mantiene correspondencia con el gobernador de Salta, Martín Miguel de Güemes, de quien se había hecho gran amigo cuando estuvo al frente del Ejército del Norte. Belgrano lo alienta a seguir actuando con sus montoneras para impedir el avance de los realistas.

1819 El Gobierno le otorga licencia por razones de salud. 1820 A las siete de la mañana del 20 de junio, abatido por una serie de enfermedades, fallece en Buenos Aires. Murió en la más absoluta miseria. 1903 Sus restos se depositan en el mausoleo de la Iglesia de Santo Domingo, testigo de la defensa de Buenos Aires contra la invasión de los ingleses, en la actual Avenida Belgrano de la Capital Federal.

 TEXTUAL LAS PALABRAS DE BELGRANO:

“Mucho me falta para ser un verdadero padre de la Patria, me conformo con ser un buen hijo de ella.”

“Que no se oiga ya que los ricos devoran a los pobres, y que la justicia es sólo para aquellos.”

“Me glorío de no haber engañado jamás a ningún hombre y de haber procedido constantemente por el sendero de la razón y de la justicia, a pesar de haber conocido la ingratitud.”

“El modo de contener los delitos y fomentar las virtudes es castigar al delincuente y proteger al inocente.”

“No busco glorias, sino la unión de los americanos y la prosperidad de la Patria.”

“Renuncio a mi sueldo de vocal de la Primera Junta de Gobierno porque mis principios así me lo exigen.”

“Sirvo a la Patria sin otro objeto que el de verla constituida, ése es el premio al que aspiro. Para el bien de la Patria, ni para el buen servicio mío, hallo conveniente el honorífico título de Capitán General, y no veo en él sino más trabas para el trato social, mayores gastos y un aparato que nada importa sino para la vista vulgar, por cuyas razones V.E. me permitirá, haciéndome una gracia, que no lo use, contentándome únicamente con las facultades que me revisten por el cargo que ejerzo. Expuse que no era conveniente para la Patria, porque es para aumentársele gastos con el sostén de una escolta que a nada conduce, pues el que procede bien nada de esto necesita, ni tampoco para mi buen servicio, porque es una representación que me privaría de andar con la llaneza que acostumbro y me aumentará también gastos que no es posible soportar.” (Renuncia de Belgrano al cargo de Capitán General enviada al Primer Triunvirato). “¿Qué otra cosa son los individuos de un gobierno, que los agentes de negocios de la sociedad, para arreglarlos y dirigirlos del modo que conforme al interés público?”

“Ofrezco la mitad del sueldo que me corresponde, siéndome sensible no poder hacer demostración mayor, pues mis facultades son ningunas y mi subsistencia pende de aquél, pero en todo evento sabré también reducirme a la ración del soldado, si es necesario, para salvar la justa causa que con tanto honor sostiene V.E.” (Carta al Primer Triunvirato cuando es nombrado Comandante del Regimiento de Patricios) “Se deben poner escuelas gratuitas para las niñas, donde se les enseñe la doctrina cristiana, a leer, a escribir, coser, bordar, y principalmente inspirarles amor al trabajo.”

“Trabajé siempre para mi patria poniendo voluntad, no incertidumbre; método, no desorden; disciplina, no caos; constancia, no improvisación; firmeza, no blandura; magnanimidad, no condescendencia.”

“Estamos en la mayor miseria, y no tenemos lo que necesitamos para movernos; es un prodigio cómo se conserva esta fuerza que pasa meses sin recibir más socorro que un peso: su comida es carne flaca y maíz rosa; cuido que siquiera estén vestidos, pero no por eso tienen las prendas necesarias. No hablemos de necesidades porque a esto no hay quien nos gane.” (Carta al General Tomás Guido, General del Ejército de los Andes) “Mi amigo, todo se resiente de los vicios del antiguo sistema, y como en él era condición sine qua non el robar, todavía quieren continuar. Es de necesidad que se abran mucho los ojos en todos los ramos de la administración y se persiga a los pícaros por todas partes, porque de otro modo, nada nos bastará.” (Carta a Mariano Moreno)

 La muerte de un hombre GRANDE La muerte no es un hecho aislado en la vida de un hombre. Eso hace que muchas veces las circunstancias que la rodean estén relacionadas con lo que fue su vida. La muerte de Belgrano es la síntesis de lo que fue el resto de su existencia. En 1796 pidió varias licencias en el Consulado por problemas de salud, que lo obligaron a guardar reposo en Montevideo, Maldonado y San Isidro. Eligió estos lugares porque eran menos húmedos que Buenos Aires, y él padecía reumatismo. Durante la Campaña del Norte, sufrió fuertes dolores internos. En la marcha al Alto Perú, contrajo paludismo, con fiebres intensas que lo debilitaban y postraban. Allí comenzó a asistirlo el doctor escocés Joseph Redhead, quien se convirtió en su médico personal y en uno de sus mejores amigos. Pero Redhead no pudo con los males de Belgrano: regresó de las misiones diplomáticas a Europa muy enfermo. Viajó a Tucumán, donde el 11 de noviembre de 1819 estalló un movimiento militar que derrocó al gobierno civil. Algunos de los sublevados marcharon a la casa donde estaba Belgrano para engrillarlo. El doctor Redhead debió intervenir para evitar un acto tan cruel. Es que, debido a su enfermedad, los tobillos del prócer estaban tan hinchados que el solo contacto con la ropa le producía terribles dolores. Entonces, Belgrano viajó a Buenos Aires para pasar allí sus últimos días. Estaba absolutamente quebrado económicamente, y eso lo puso en la engorrosa situación de tener que solicitar al gobierno el pago de un dinero que se le adeudaba. Con esta suma saldó a su vez sus deudas con aquellos que lo habían ayudado. En la más absoluta indigencia, y deseoso de cumplir con todos los que habían estado a su lado, Belgrano le entregó su reloj de oro a Redhead con estas palabras: “Es todo cuanto tengo para dar a este hombre bueno y generoso”. El valiente general murió en su casa natal, el 20 de junio de 1820, a las 7 de la mañana. Lo rodeaban apenas unos pocos amigos…

Fuente: Calendarioescolar

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