Otro asesinato atiza críticas de Brasil por el robo de autos para el mercado boliviano

El asesinato de dos universitarios en Campo Grande, Brasil, provocó la indignación en el Estado de Mato Grosso del Sur y el enojo de miembros de la Asamblea Legislativa contra una de las normas del gobierno boliviano.
El hecho ocurrió el 30 de agosto, cuando un grupo de ladrones secuestró y con disparos en la cabeza acabó con la vida de Leonardo Batista Fernandes (19) y Breno Luigi Silvestrini de Araújo (18), quienes estaban a punto de entrar a la camioneta Pajero que pertenecía a Fernandes. Los asaltantes pretendían cambiar la camioneta por tres kilos de cocaína en Bolivia, pero fueron capturados. Entre ellos había un joven de 17 años, informaron medios locales.
Molestia por una ley El martes, hace dos días, en una sesión de la Asamblea Legislativa de Mato Grosso del Sur, Paulo Fernandes, padre de Leonardo, aseguró que el crimen no se habría producido si no existiese la ley boliviana 133, que legaliza los vehículos que circulan sin documentos en Bolivia. Los padres de las víctimas pidieron que se tomen medidas para que no ocurran nuevas tragedias.
Los diputados Rinaldo Modesto y Alcides Bernal resaltaron la necesidad de tomar acciones que trasciendan los discursos. Bernal destacó la necesidad de que Bolivia respete a su propio pueblo, “ellos no están de acuerdo con la regulación de vehículos oriundos de robo”, dijo. Bernal sugirió que la Comisión de Derechos Humanos vaya hasta Brasilia para hablar con el Ministro de Justicia, sobre las cuestiones de frontera. También destacó las necesidad de una mayor inversión en la seguridad de la frontera. Mientras, el presidente de la Asamblea Legislativa, diputado Jerson Domingos, determinó que se forme una comisión para elaborar un pedido de acciones a los ministerios de Relaciones Exteriores y Justicia sobre la legalización en Bolivia de los vehículos robados y hurtados en Brasil. De su lado, la diputada Mara Caseiro planteó la unión de los cuatro estados que hacen frontera con Bolivia (Acre, Mato Grosso, Mato Grosso del Sur y Rondonia) contra la ley boliviana que, en el criterio de aquellos, alienta el comercio de vehículos contrabandeados. La diputada dijo que es preciso que los estados afectados directamente por este problema se unan y busquen una posición urgente de la presidente Dilma Rousseff y del ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo.
“No podemos permitir ser tratados así por Bolivia. Vamos a unirnos y buscar una posición del gobierno, para recuperar el orden en Mato Grosso del Sur y en Brasil”.
La ley 133, emitida en junio del año pasado, establecía el saneamiento legal de vehículos sin documentación. El plazo está vencido y actualmente los vehículos indocumentados en Bolivia, son ilegales. Y el Gobierno ya ha asegurado que no habrá otra amnistía para los automóviles ingresados de manera ilegal. El domingo, en un informe de gestión, el presidente de Bolivia, Evo Morales, dijo que la lucha contra el contrabando y la cocaína son dos de cinco debilidades que su Gobierno está enfrentando. En ese discurso también aseguró que la legalización de autos chutos o sin documentación no se volvería a repetir. “…tuvo un costo político negativo, porque eso afecta a la economía nacional”. Moneda de cambio Para la Policía Federal, los vehículos que son hurtados o robados en Brasil, son utilizados como moneda de cambio por droga en Bolivia.
La estimación del gobierno vecino es que 2.000 vehículos brasileños se mueven en el lado boliviano. Lo cierto es que para la policía brasileña “recuperar en Bolivia un carro robado en Brasil es raro”, señala Globo de Mato Grosso del Sur. Enilton Zalla, delegado de la Policía Civil, comentó que son muy raros los casos en que las fuerzas policiales consiguen recuperar en Bolivia los vehículos hurtados o robados. “No existe una interacción efectiva entre policias brasileña y boliviana. Además, habiendo una transferencia del vehículo para el país boliviano, la policía brasileña está a merced de la voluntad de las autoridades bolivianas para que pueda haber cualquier información al respecto”. Globo afirma que los modelos preferidos son camionetas y carros de lujo, además de los modelos populares que también pueden ser vistos por las rutas de Puerto Quijarro, ciudad boliviana fronteriza con Corumbá. Otra ciudad boliviana donde se pasean los vehículos robados en Brasil es San Matías. En agosto, el medio digital O Día online, indagó la seguridad de la frontera.
El periodista Bruno Trezena informó que la frontera Brasil-Bolivia es reducto de ladrones de carros y de traficantes. Señaló que del lado brasileño 100 efectivos resguardan los cerca de 150 kilómetros de frontera seca y tratan de impedir la acción de narcotraficantes y de aquellos que llevan vehículos robados al lado boliviano para cambiarlos por drogas. “Del otro lado (Bolivia) el efectivo es prácticamente nulo”. En esa ciudad, a mediados de agosto, dos brasileños fueron asesinados por una turba de pobladores que hicieron justicia de mano propia, pues quemaron, presuntamente, a los responsables de acribillar a tres bolivianos. Los brasileños Rafael Max Dias (27) y Jefferson Castro Lima (22) pasaron a San Matías para vender una moto robada al otro lado de la frontera.
O Día online entrevistó al alcalde de San Matías, Carlos Velarde, dijo que esa ciudad era el escondite de los bandidos, la mayoría llegaba del lado brasileño. Cuando ocurrió el linchamiento, sólo 10 policías resguardaban esa ciudad. El diario digital señala también que “investigaciones de la policía brasileña indican que San Matías y San Ignacio son las principales ciudades del otro lado de la frontera (Bolivia) que reciben bienes robados en Brasil”.
A la fecha, la embajada de Brasil en Bolivia, no informó sobre el inicio del traslado de los 483 vehículos robados en el país vecino y que fueron retenidos en Bolivia, en el proceso de saneamiento de autos chutos, el 2011.

Fuente: eju.tv – Otro asesinato atiza críticas de Brasil por el robo de autos para el mercado boliviano
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