Denunciaron a un jefe policial por venderles una camioneta robada

La presentación la hizo la semana pasada una pareja de comerciantes en los Tribunales locales. Imputan a un alto oficial que habría hecho la operación con una falsa identidad.

La Justicia rosarina investiga la denuncia presentada por un comerciante que dice haber comprado de buena fe una Toyota Hilux modelo 2010 que resultó ser robada y que le fue vendida por un jefe policial que reviste en la Unidad Regional ll. La presentación hecha por Sebastián F. quedó radicada en el juzgado de Instrucción Nº 8 bajo el número 923/12. Como si eso fuera poco, el hombre planteó que tanto él como su mujer, Mariana O., sufren “amenazas y persecuciones” desde que se realizó la operación comercial. Y que al final él terminó acusado de adulterar los papeles del dominio y haber sido quien robó el vehículo, por lo que fue apresado y en Jefatura reconoció casualmente al uniformado que le había vendido el rodado bajo una identidad falsa.

En diálogo con La Capital , el matrimonio contó que “todo empezó el 14 de mayo pasado”. Ese día Sebastián y Mariana compraron la camioneta a la que llegaron “por un aviso clasificado. Fui a un departamento de Paraguay al 100 y allí un hombre de unos 40 años, alto y bien vestido se presentó como el titular del rodado. Me presentó una cédula con su identidad y concretamos el tema de los papeles. Un día después mi cuñado y yo dejamos estacionada la chata en una cochera de España y San Luis para realizar unos trámites. A poco de salir de ahí nos encerró un auto, nos dijeron que eran policías y nos apresaron”, contó Sebastián.

En Jefatura. Mariana sigue el relato. “A mi hermano y a mi marido los llevaron a Seguridad Personal, en Jefatura. Allí les dijeron que la chata era robada y que quedaban incomunicados. Sebastián estuvo esposado unas 10 horas, le sacaron lo que tenía en la billetera (unos 3.500 pesos y 400 dólares) y le dijeron que esperara a ver qué pasaba”, dijo la mujer con visible ansiedad.

Estando en Jefatura, cuenta Sebastián que le dieron “ganas de ir al baño y le pido a un agente que me lleve. Cuando paso por una de las oficinas de Seguridad Personal veo al tipo que me había vendido la chata”. Sorprendido aún por lo ocurrido, el muchacho recordó: “Me acerco al policía que me vigilaba y le digo que ya estaba todo bien porque habían encontrado al tipo que me la vendió. Se lo señaló y el agente me dice que a quien yo había visto era a su jefe”.

A partir de ese momento el muchacho no supo qué hacer, a quién acudir. Entonces pidió llamar a un abogado. Tras escuchar el relato,el letrado le aconsejó guardar silencio. “Por la chata había pagado una fortuna y para salir de ahí puse otro tanto en abogados y gastos generales. Me trasladaron a la seccional 1ª y siete días después salí en libertad pero con una causa armada”, recuerda Sebastián. Y agregó: “Lo único que recuperé fueron unos anillos y el reloj. De lo otro, del dinero, nada”.

Según el matrimonio, que se dedica al comercio de ropa, Sebastián fue llamado a declarar en el juzgado de Instrucción 10ª donde quedó radicada la causa por su detención. Y a partir de junio empezaron a vivir un infierno. “Nos llamaron varias veces y nos vino a ver un policía para pedirnos plata ya que por el hecho de mi detención tuvieron que declarar varios agentes de Seguridad Personal y querían condicionar su declaración al dinero. Pero no les dimos nada”, dijo Mariana muy convencida.

En ese contexto, dijeron, hace tres semanas un Chevrolet Corsa interceptó al matrimonio en una estación de servicios de Funes y los ocupantes les recomendaron “no hablar ni declarar nada” sobre el tema. “Eso fue lo que nos decidió a hacer la denuncia”, dijeron casi entre los dos y recordaron situaciones extrañas como seguimientos y una “sensación” de estar vigilados.

El proceso iniciado a Sebastián F. en el juzgado de Instrucción 10ª pasó por varias caratulas, entre ellas estafa y encubrimiento. Y mientras él pudo recuperar la libertad, su cuñado, Rodrigo O., sigue detenido ya que, reconocen, tiene antecedentes por robo de vehículos.

Todo a su nombre. Gabriel Navas, abogado del matrimonio, fue quien les aconsejó hacer la denuncia en Fiscalía la semana pasada. “Rodrigo O. sólo acompañaba a su cuñado pero no figura en ninguna instancia de la compra. Sebastián puso la camioneta a su nombre, tiene a su nombre los negocios de los que vive y tiene antecedentes por hechos antiguos”, dijo el letrado.

“Cuando mis clientes me dijeron que habían reconocido al vendedor y que era un jefe policial les propuse ampliar la declaración en el juzgado interviniente o bien declarar bajo juramento en Fiscalía. Sebastián optó por esto último, con lo cual le dio una vuelta más de seriedad a su caso”, argumentó Navas.

En su declaración Sebastián dijo “la verdad, que reconoció al jefe policial que le vendió el vehículo y que sabe de quien se trata porque se lo dijeron en Jefatura”. A partir de eso, el abogado pidió que se haga una pericia caligráfica sobre el boleto de compra venta “firmado de puño y letra por este hombre pero con un apellido falso”.

“Este tema nos mató, nos arruinó económicamente y estamos muy asustados. Vamos a llegar al fondo aunque tengamos que ir al Ministerio de Seguridad. Esto no puede quedar así”, dijeron casi rogando pero decididos Mariana y Sebastián.

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