Reclutaban a menores platenses en situación de calle y salían a robar autos

Es un modus operandi típico del conurbano bonaerense que se instaló en nuestra ciudad. Buscan niños y adolescentes, los entrenan para el robo de autos y asaltos a domicilios

Si se pensaba que en materia delictual estaba todo dicho y hecho, la falta de escrúpulos de ciertas bandas organizadas pone en jaque una vez más, la capacidad de asombro. Pibes de barrios marginales de nuestra ciudad son utilizados como mano de obra barata para cometer graves crímenes. Son la fuerza de choque, los que van al frente y ponen la cara, arma de fuego en mano, en golpes a comercios, entraderas a domicilios y salideras bancarias. Son los pibes que roban “sacados” y “puestos”. Dispuestos a todo, por nada.

Es otra de las caras visibles –y nefastas- de las redes de trata de personas. En este caso, los chicos no son reclutados para prostitución ni esclavitud laboral, sino que son obligados a integrar organizaciones criminales,  aprovechándose de su estado de desamparo y desprotección.

La investigación judicial y policial pudo acreditar en las últimas horas tres nuevos casos: dos niños del barrio El Mercadito –de 9 y 10 años-, y otro de Altos de San Lorenzo, de apenas 12 años de edad.

En la causa que investiga el fiscal Fernando Cartasegna con intervención del juez de garantías Juan Pablo Masi, la comisaría Sexta de Tolosa y DDI La Plata, los pibes eran llevados a cometer ilícitos en la estación de trenes y en el bingo de Avellaneda.

En esos lugares siempre eran acompañados por uno o dos mayores, integrantes de una misma familia. Ese seguimiento lo hacían para evitar que los chicos regresen a sus domicilios.

Ayer, en un allanamiento que se realizó en una vivienda de Villa Tranquila, en Avellaneda fueron detenidos un hombre y sus dos hijos. Se sospecha que eran las tres personas que reclutaban y mantenían como rehenes a los menores en su casa. Los detenidos son Eduardo Acosta (53) y sus dos hijos, Nicolás (23) y Claudio (26).

El arsenal de armas incautado es una muestra clara de a qué se dedicaban. Entre los elementos hallados había una pistola calibre 9 mm, otra marca Browning, del mismo calibre; una escopeta calibre 12, de dos caños; una carabina calibre 22 largo con mira telescópica y puntero laser.

La causa está caratulada como “búsqueda de persona, tenencia ilegal de arma de fuego y munición de guerra, arma y munición de uso civil y presunta reducción a la servidumbre”.

Lejos de casa y de la escuela

La investigación comenzó el 25 de agosto cuando los padres denunciaron que habían desaparecido dos menores de 9 y 10 años, en el barrio El Mercadito. Se estableció que junto a otros chicos que viven en situación de calle, eran reclutados en inmediaciones de la estación de trenes de 1 y 44, y luego eran llevados mediante engaños a Avellaneda.

Una vez allí, los albergaban en el interior de una casilla de la Villa Tranquila. Fuentes policiales indicaron que el detenido Nicolás Acosta salió hace un mes de la cárcel. Los menores contaron que les pasaban dinero para ir al ciber y les daban de comer, pero después los obligaban a robar en la estación de Avellaneda.

En la causa se estableció que ninguno de los pibes está yendo a la escuela. También que suelen ausentarse de la casa. Por eso los padres hicieron la denuncia recién a los cuatro días de irse.

La policía tenía el dato de que había más chicos esclavizados.

HOYNoticias