Allianz: Una compañia, en compañia de autos truchos…

Poco trascendió la inspección realizada a uno de los galpones que cuenta con vehículos en sesión de derechos a la compañía aseguradora Allianz, que según fuentes de la investigación hasta autos preparados para camuflar droga se encontró.

Por Fabricio Abasto*

Semanas atrás la Policía de la Ciudad se dispuso a realizar una inspección en un galpón de la Capital Federal, en el marco de una política de seguridad que promete, “llevarse puesto a más de una compañía de seguros”. Lo cierto es que entre los autos siniestrados que toma la compañía, queremos creer que por destrucción total, había una veintena de automotores que no cumplían con esta condición, que a la hora de procederse a la verificación física presentaban sendas anomalías, que ni siquiera rosaba la ilicitud, literalmente encuadraban en una acción típicamente anti jurídica.

Tal es el caso de una Pick Up Toyota Hilux, que poseía la identidad apócrifa en lo que respecta los alfanúmeros que le dan identidad al chasis, y una particularidad últimamente observada en secuestros de vehículos de estas características, de la marca yl modelo; pegarle una placa con numeraciones apócrifas sobre la base de asentamiento de la identidad de la planta motriz. (Imágenes)

 

 

 

 

La controversia de este esquema comercial un poco turbio de algunas compañías de seguro, es que estos vehículos vuelven al circuito registral, ya sea en subastas o por medio de tercerizaciones, que ó!!!, casualidad terminan siendo desarmaderos, con sus talleres de reparación, y concesionarias informales; de los cuales ya le dedicaremos un opúsculo en particular para que no se sientan discriminados; y ante la gran demanda de papeles y garantías que pretenden las concesionarias oficiales, los ciudadanos que no encuadran en tal situación, terminan en estas ventas informales adquiriendo la movilidad que en algunos de los casos se ansiaba con años de ahorros, ofreciéndole sin más dislates que la promesa de pago a estos desarmaderos, y éstos garantizándose el cumplimiento con los muchachos de la empuñadura de fierro.

Si no se pone el ojo en estos menesteres, y seguimos distrayéndonos con el ladrón de moto, que también es necesario atender y reprimir tal actitud; seguiremos quedándonos en la chica, como dicen los pibes, que se mantenga distraída la gilada. Pero como casi siempre “el pato”, lo paga el usuario, cuando en un control vehicular donde se verifican las identidades del automotor, se le termina secuestrando el rodado por las irregularidades mencionada, no solamente el usuario pierde el dinero invertido, sino que en la mayoría de los casos su libertad, y con un proceso judicial que difícilmente roce a las corporaciones.

Desde ya vaya las felicitaciones al equipo de peritos quienes evitarán, que estos vehículos salgan a la calle…

 

 

 

 

 

*Presidente CIDePA