Desarmaderos: Robaban autopartes y las vendían como si fuesen nuevas

 

La banda operaba con la modalidad de “piratas del asfalto”

La organización había logrado armar un mercado paralelo. Robaba autopartes, que tenían como destino el desguace y la compactación, para venderlas en locales comerciales de la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano bonaerense como si fuesen piezas nuevas. Hasta habían logrado falsificar el packaging de marcas reconocidas.

Después de una investigación de varios meses, la Policía Federal logró secuestrar más de 3000 autopartes ilegales que estaban a punto de ser comercializadas como nuevas en distintos comercios.

Hubo 15 allanamientos en la ciudad de Buenos Aires y en las zonas norte y oeste del conurbano. Nueve sospechosos quedaron a disposición del juez federal Rodolfo Canicoba Corral, a cargo del expediente.

Entre las autopartes secuestradas había cubiertas, llantas, block de motor, trenes delanteros, bombas de aceite, inyectores, cajas de velocidades y puertas.

Los allanamientos fueron en la ciudad de Buenos Aires, La Matanza, Quilmes, Avellaneda, La Tablada, Lanús y San Isidro.

“Con los datos que surgieron durante la investigación, dimos un golpe a un delito que afecta a los vecinos de la zona metropolitana”, explicó en un comunicado de prensa la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

Según informaron a LA NACION fuentes de la Secretaría de Seguridad, a cargo de Eugenio Burzaco, en el primer trimestre de este año se hicieron allanamientos en 36 desarmaderos de autos. En todo 2016 fueron 67.

Un informe difundido por la empresa Ituran, que se dedica al recupero de vehículos robados, reveló que durante 2016 el robo de autos descendió 4,5 puntos respecto de 2015. La ciudad de Buenos Aires, La Matanza y Tres de Febrero son los distritos donde más hechos delictivos de esta modalidad sucedieron con el 18,2%, 15,7% y 8,8% de los casos, respectivamente.

En cambio Vicente López con el 5%; Avellaneda, 3,7%, e Ituzaingó 2,5% fueron los lugares donde menos robos de vehículos ocurrieron durante el año pasado.

Los allanamientos del denominado operativo Repuesto Clandestino fueron concretados por la División Sustracción de Automotores de la Policía Federal Argentina (PFA), a cargo del comisario Fausto Núñez, coordinados por el Departamento Delitos contra la Propiedad, al mando del comisario inspector Marcelo Farías.

Una fuente que participó de la investigación explicó que las autopartes que vendía esta organización criminal estaban calificadas como scrap, es decir que era material para compactar o desguazar.

Según los informantes consultados, la investigación comenzó cuando personal de la Policía Federal localizó en la vía pública un automóvil con pedido de secuestro. En el vehículo viajaban tres personas.

“Estaban en los pasos previos de una operación de venta automotor a personas desprevenidas. Lo iban a comercializar a un valor tentador. Después de concertar un encuentro para hacer la venta, se hizo un inspección de rutina. El auto era robado y lo descubrimos a poco de que sea comprado”, explicó un detective policial.

Puntapié inicial

El secuestro del automóvil robado que estuvo a punto de venderse fue el puntapié inicial que llevó a los investigadores a dar con una organización criminal.

En principio los delincuentes operaban bajo la modalidad “piratas del asfalto” y robaban los camiones que transportaban el material denominados scrap.

“Después llevaban las autopartes a los desarmaderos, les hacían un lavada de cara y falsificaban el packaging para ingresarlos en el mercado como nuevos”, afirmó a LA NACION una fuente de la Policía Federal.

El informante no descartó que los hechos bajo la modalidad “piratas del asfalto” hayan sido simulados. “La investigación no terminó, pero no descartamos que, en realidad, algunos hechos hayan sido autorrobos y así, en vez de mandar la mercadería a desguace, la volvían a ingresar en el mercado como nueva y obtenían importantes ganancias”, afirmó el investigador consultado.

Según el informe de Ituran, el 47,3% de los robos de vehículos ocurridos durante 2016 sucedió entre las 18 y las 24; el 22,3% fue entre las 12 y las 18; entre las 6 y las 12, el 18,4%, y el 11,8% se concretó entre el primer minuto del día y las 6.

Fuente: La Nación